(entre el cuento, el poema y la crítica social sin estruendo) Introducción ¿Qué puede decir un texto cuando no busca resolver nada, cuando no explica, ni grita, ni clama victoria? El cuenma —nombre inventado para este híbrido entre cuento y poema— es una forma mínima de disidencia. Narra sin explicar, flota en lo cotidiano, observa el derrumbe silencioso del mundo desde una silla, una taza de té o un fósforo que se apaga. Estos textos no llevan clímax ni final. No apuntan, no señalan. Nombran. Se quedan. Insisten. En tiempos de discursos hiperbólicos y gritos en todas las direcciones, quizás esta forma que no dice “esto está mal” pero lo deja ver en una olla vacía o un bastón sobre una mesa, puede ser una forma de resistencia. A continuación, comparto una pequeña nota poética sobre el cuenma, seguida de algunos textos breves que intentan habitar esta forma. Este fragmento es parte del Libro: Cuenmas para quedarse un rato. --- Nota lectora Poética del cuenma con crítica social (forma mí...
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