Ir al contenido principal

compañero en borradores



Hay una superstición bastante extendida entre quienes escribimos. Consiste en creer que cada página debe justificar nuestra existencia, como si cada párrafo estuviera obligado a demostrar que no nos equivocamos al sentarnos frente a la mesa. Es una superstición fatigosa, porque convierte la escritura en examen y al escritor en vigilante de sí mismo.

Con los años uno descubre algo menos brillante pero más útil: a veces se escriben cosas malas.

No hablo de esas páginas que luego corregimos hasta volverlas presentables. Hablo de las otras. Las que nacen torcidas y permanecen torcidas. A veces falla la prosa, que avanza como una carreta con una rueda rota. A veces falla la idea, que parecía un continente y termina siendo una isla diminuta. Y muchas veces no falla ninguna de las dos: falla la exigencia que las precede, esa voz que pide una obra maestra cuando apenas haría falta una página honesta.

La literatura tiene la mala costumbre de exhibir sus cumbres y esconder sus derrumbes. Leemos los libros terminados y olvidamos los centenares de intentos, las frases descartadas, los entusiasmos equivocados. Entonces imaginamos que los escritores son criaturas que avanzan de acierto en acierto, cuando en realidad suelen orientarse gracias a una larga colección de errores.

Por eso conviene hacerse amigo de las páginas fallidas.

No para celebrarlas ni para instalarse en ellas, sino para reconocerles cierta utilidad secreta. Muchas veces son el peaje que exige un texto mejor. Otras veces no conducen a ninguna parte, y también está bien. La escritura no es una fábrica de resultados. Es una conversación prolongada con algo que rara vez responde de inmediato.

Además, están las ilusiones.

Esa pequeña fiebre que nos visita mientras escribimos y nos hace creer que esta vez sí, que estas líneas modificarán el mapa de la literatura, que alguien nos recordará dentro de cincuenta años por una metáfora especialmente afortunada. Después pasa el tiempo, llegan otros libros, otros nombres, otras urgencias, y uno comprende que la gloria tiene una vocación migratoria. Se posa un rato sobre un hombro y luego sigue viaje.

No conviene despreciarla, porque también alimenta. Pero tampoco conviene construir una casa sobre ella. La gloria es una visitante; el trabajo, en cambio, se queda.

Tal vez escribir consista en aceptar esa desproporción: dedicar años a algo cuyo reconocimiento es incierto y cuya permanencia nadie puede garantizar. Sentarse igual. Escribir igual. Corregir igual.

Y cuando una página resulte mediocre, o innecesaria, o sencillamente mala, saludarla con cierta cortesía. Después dejarla ir.

Porque nadie aprende a escribir únicamente escribiendo bien.

Y porque, al final, la literatura suele parecerse menos a una escalera hacia la consagración que a una amistad larga y caprichosa. Hay días luminosos y días decepcionantes. Lo importante es no abandonar la conversación.

Te abraza,

Un compañero de borradores.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Alejandro Palma – Escritor

Bienvenido a este blog  =) Escribo por disfrute, por insistencia, para preguntar cómo se puede entender y ampliar el mundo con cada nuevo texto finalizado. Aquí no hay certezas, sólo pasadizos. Pero si los recorres, puedes encontrar ideas a esas preguntas. 5 claves sobre mi escritura • Mezclo filosofía, ficción y misterio con una prosa sencilla. • Exploro diversos generos y una literatura que deje una experiencia.   • Narrador de escritores, poetas, músicos, viajes y vidas al margen que están en constante búsqueda. • Escribo sobre la memoria, las obsesiones, lo extraño, las decisiones, la autoría y el descubrimiento personal. • Busco que mis textos dialoguen con lo cotidiano, lo mítico, lo simbólico y lo metafísico, y construir una narrativa chilena con raíces locales y mirada universal. Por eso, este blog es una biblioteca que se sueña a sí misma, un tablero donde el lector mueve piezas que ya fueron movidas por otro. Los textos no buscan respuestas, sino preguntas más i...

Libros & Descarga gratis

En esta entrada te comparto varios de mis textos en formatos EPUB  y PDF para que los leas libremente en tu celular, tablet, e-reader o computador.  Necesitarás un lector de Epub como ReadEra   Todos estos libros están disponibles de forma gratuita y bajo licencia Creative Commons , lo que significa que puedes descargarlos, compartirlos y usarlos en contextos educativos o personales. ¿Qué tipo de literatura es? Literatura contemporánea e independiente escrita desde Chile, entre lo cotidiano y lo simbólico, con mirada crítica, sensible y reflexiva. 📥 Libros de Alejandro Palma Disponibles para Descargar 📝 Poesía Poemas para recordar que aún seguimos vivos (49 poemas) Un poemario con un lenguaje cotidiano, sobre la memoria, lo social, lo universal. Descargar en EPUB |  Descargar en PDF |  Las cosas que sostienen el día (73 poemas) Un poemario sobre naturaleza, amor, objetos, y aquello que a veces pasamos desapercibido, desde distintos áng...

Poema sobre la profundidad perdida – Una reflexión poética sobre el pensar que se apaga

  A veces la poesía no solo emociona: incomoda, sacude, interpela.  “ Poema sobre la profundidad perdida ” , es uno de esos textos que se animan a detener el tiempo y preguntarse qué ha pasado con la experiencia de pensar, con la belleza de la duda, con el arte —y el valor— de hacerse preguntas que no tienen respuesta inmediata. Este poema no habla de lo exterior, sino de una intimidad compartida : la desaparición lenta, casi imperceptible, de la profundidad en nuestras vidas cotidianas. Este poema puede funcionar como una invitación. No a cambiarlo todo, ni a volver al pasado, sino a recuperar pequeños actos de profundidad : leer sin prisa, conversar sin apuros, mirar el cielo sin filtros. En tiempos de velocidad, pensar con calma —aunque sea en silencio— puede ser un acto radical. Poema sobre la profundidad perdida Alejandro Palma Ya no se piensa por el goce de pensar, ni se pregunta por el sentido más allá de la urgencia de lo que se debe saber. Las palabras caen, rápidas...