Ir al contenido principal

Carta a la libertad y la redistribución

Querido —o quizá debería decir compañero de desvelos, porque en estas cosas uno no escribe tanto a alguien como a la sombra que le acompaña—:

Hay noches en que me da por pensar que el mundo ha aprendido a caminar con la torpeza de quien se mete los cordones dentro del zapato, y sin embargo avanza, como si la incomodidad fuera el precio natural de la marcha. Y así, mientras algunos siguen empeñados en contar la vieja historia del neoliberal triunfante, de ese héroe cansado que alguna vez prometió que la libertad de mercado era un sol que lo iluminaba todo, yo miro alrededor y descubro que el mapa se ha dado vuelta como un guante mojado. Porque el éxito —ese animal huidizo que siempre termina durmiendo en la casa menos prevista— hoy parece habitar en rincones donde la palabra comunista todavía se pronuncia con un pudor que es casi un gesto de ternura.

Pienso en China, pero no en cifras ni en gráficas, sino en esa suerte de contradicción viviente que combina disciplina de hormiguero con la astucia del mercader que ajusta el precio según el brillo de los ojos del comprador. Algo así como un experimento que no se deja encerrar en ninguna definición, porque cuando uno cree haberlo entendido, el edificio ya agregó un piso más, una fábrica más, una avenida más. Y sin embargo, lo asombroso no es eso, sino la manera en que juega a permitir —con la calculada generosidad del prestamista que ofrece té antes de hablar de intereses— ciertas libertades económicas para luego redistribuir los frutos como quien reparte calor en invierno: no por altruismo, sino por la conciencia de que un país frío es un país que no produce.

Me pregunto, entonces, si no estaremos viviendo el tiempo de ese híbrido improbable que no se atreve a decir su nombre, como si la coherencia ideológica hubiera pasado de moda y ahora el verdadero arte fuera mezclar, dosificar, combinar. Tal vez la economía contemporánea se parece más a un alquimista tímido que prueba con un poco de mercado aquí, un chorro de planificación allá, y confía en que el resultado final, aun con sus burbujas, produzca algo bebible. Y mientras tanto, en la otra orilla, el viejo neoliberal —exhausto de tanto repetir la misma canción— sigue reclamando que la libertad total es la única brújula, sin darse cuenta de que las brújulas también se desorientan en ciertos campos magnéticos, sobre todo en aquellos que genera la desigualdad cuando se hace tan grande que empieza a deformar el aire.

A lo mejor, querido amigo, todo esto no es más que una carta para decir que lo nuevo no llega como un ejército que despliega banderas, sino como un cambio de clima: lento, persistente, casi inadvertido. Y que hoy, en este clima tibio y contradictorio, florece mejor aquello que combina la iniciativa individual —esa chispa íntima que nadie puede decretar— con la idea obstinada de que un país es, al fin y al cabo, una comunidad, una mesa donde si uno come y el otro mira, la comida se vuelve amarga.

No sé si esto será éxito económico o apenas un ensayo a escala planetaria, pero me inclino a pensar que el siglo se obstina en demostrar que la libertad sin redistribución se marchita, y que la redistribución sin libertad se ahoga. Y entre esos dos bordes, China y otros países semejantes han encontrado un modo de respirar, aunque sea con el ritmo irregular de quien aprende a nadar en aguas profundas.

No sé si te escribiré otra carta sobre esto. Quizá mañana me parezca que exageré o que fui demasiado generoso con mis metáforas. Pero por hoy me gusta pensar que hay una inteligencia secreta en esta mezcla, una intuición de época que todavía no sabemos nombrar, y que sólo podemos contemplar con la misma fascinación con que miramos una ciudad desde el tren: veloz, incoherente, llena de luces que se encienden donde uno menos lo espera.

Te abrazo,
con esa mezcla de duda y esperanza que es, creo, la manera más humana de abrazar.

A P.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Alejandro Palma – Escritor

Bienvenido a este blog  =) Escribo por disfrute, por insistencia, para preguntar cómo se puede entender y ampliar el mundo con cada nuevo texto finalizado. Aquí no hay certezas, sólo pasadizos. Pero si los recorres, puedes encontrar ideas a esas preguntas. 6 claves sobre mi escritura • Mezclo filosofía, ficción y misterio con una prosa sencilla. • Exploro diversos generos y una literatura que deje una experiencia.   • Narrador de escritores, poetas, músicos, viajes y vidas al margen que están en constante búsqueda. • Escribo sobre la memoria, las obsesiones, lo extraño, las decisiones, la autoría y el descubrimiento personal. • Busco que mis textos dialoguen con lo cotidiano, lo mítico, lo simbólico y lo metafísico, y construir una narrativa chilena con raíces locales y mirada universal. • Aspiro al desarrollo de la Literatura independiente, comunitaria y de calidad,  y no a la publicación editorial. He dejado todos mis libros gratis para descarga. Por eso, este blog...

Libros & Descarga gratis

En esta entrada te comparto varios de mis textos en formatos EPUB  y PDF para que los leas libremente en tu celular, tablet, e-reader o computador.  Necesitarás un lector de Epub como ReadEra   Todos estos libros están disponibles de forma gratuita y bajo licencia Creative Commons , lo que significa que puedes descargarlos, compartirlos y usarlos en contextos educativos o personales. ¿Qué tipo de literatura es? Literatura contemporánea e independiente, a veces experimental, lúdica o sencilla, escrita desde Chile, entre lo cotidiano y lo simbólico, con mirada crítica, sensible y reflexiva. Aspiro a la Literatura de autor, independiente y no a la publicación editorial. 📥 Libros de Alejandro Palma Disponibles para Descargar 📝 Poesía Poemas para recordar que aún seguimos vivos (49 poemas) Un poemario con un lenguaje cotidiano, sobre la memoria, lo social, lo universal. Descargar en EPUB |  Descargar en PDF |  Las cosas que sostienen el día...

Poema sobre la profundidad perdida – Una reflexión poética sobre el pensar que se apaga

  A veces la poesía no solo emociona: incomoda, sacude, interpela.  “ Poema sobre la profundidad perdida ” , es uno de esos textos que se animan a detener el tiempo y preguntarse qué ha pasado con la experiencia de pensar, con la belleza de la duda, con el arte —y el valor— de hacerse preguntas que no tienen respuesta inmediata. Este poema no habla de lo exterior, sino de una intimidad compartida : la desaparición lenta, casi imperceptible, de la profundidad en nuestras vidas cotidianas. Este poema puede funcionar como una invitación. No a cambiarlo todo, ni a volver al pasado, sino a recuperar pequeños actos de profundidad : leer sin prisa, conversar sin apuros, mirar el cielo sin filtros. En tiempos de velocidad, pensar con calma —aunque sea en silencio— puede ser un acto radical. Poema sobre la profundidad perdida Alejandro Palma Ya no se piensa por el goce de pensar, ni se pregunta por el sentido más allá de la urgencia de lo que se debe saber. Las palabras caen, rápidas...